Cuando las alfombras ya no tocan el suelo

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De fibras cortas o largas, sobrias o pop, rectangulares o de geometrías variables, de ahora en adelante las alfombras desafían la gravedad. Colgadas en el muro, incluso suspendidas en el aire, se convierten en la baza gráfica de los interiores vanguardistas.

En los pasillos de la famosa feria Maison & Objet a comienzos de este año 2019, la sorprendente idea está en todas partes. Pequeños editores de muebles, creadores artesanales o marcas de diseño reconocidas, todos parecen haber perturbado recientemente abscisas y ordenadas, desvelando colecciones de alfombras pensadas… como obras de arte. Una acertada mezcla de materias, texturas y colores que dan a estas últimas una nueva dimensión. Colgadas en los muros, se contemplan a voluntad y ya no se dejan pisotear.

Del objeto en 2D a la obra pluridimensional

Más allá de la mera opción estética, el hecho de colgar su alfombra en el muro se nutre de una relevante herencia cultural. Recordamos los tapices monumentales y sus escenas de caza o de la vida cotidiana de la Edad Media que ya cubrían los muros de las grandes familias de la aristocracia. Durante siglos y hasta la actualidad, las poblaciones amerindias utilizaban una asociación de alfombras, mantas y pieles, para realizar viviendas nómadas. En Rusia y en Ucrania, a partir de finales de la década de los 50, asistimos a la emergencia de alfombras colgadas, utilizadas entonces para sellar las ventanas o aislar del frío y del ruido las primeras viviendas de los edificios de hormigón. Una costumbre todavía sigue vigente en la actualidad.

Liberada de sus veleidades burguesas o prácticas, la alfombra de hoy aporta profundidad y relieve a un muro y sorprende por su alto potencial creativo.

Artesanía a la vertical

A menudo realizadas a mano, estas nuevas alfombras sorprenden por su finura, detalles y sus voluptuosos espesores. Para muchos es la oportunidad de descubrir o redescubrir el minucioso trabajo que se oculta detrás de cada rizo de lana o de tejido. Fruto de un trabajo nutrido por técnicas milenarias, la alfombra despliega de repente toda su grandeza. Para el placer de la mirada.